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jueves, 28 de julio de 2016

Cómo regular el aire acondicionado para hombres y para mujeres


Un estudio llevado a cabo por investigadores privados en los Países Bajos, ha determinado que hombres y mujeres regulan de forma diferente la temperatura del cuerpo, y por ende, regulan de manera diferente latemperatura del aire acondicionado. En este caso es el hombre el que necesita poner el aire acondicionado a una temperatura más baja, ya que con el mismo esfuerzo físico es el hombre quien tiene más “calor” corporal, es decir, el hombre es más calorífico.

Por ello, las mujeres prefieren que la temperatura del aire acondicionado sea más alta respecto a la temperatura que prefieren los hombres.
A la hora de establecer los protocolos de climatización las directrices legales tienen como referencia a un hombre de 75 kilos de peso, y con 4 décadas a sus espaldas, por lo que podríamos hablar en cierta manera de discriminación térmica.
Esta situación puede llegar a causar problemas tanto en el ámbito laboral como en nuestra propia casa, siendo una costumbre en peleas familiares. ¿Quién no se ha encontrado en la situación que su pareja tiene frío y tu calor, o al revés?
Y no solo afecta a los problemas familiares sino que también han concluido que el gasto de energía es mayor que el que deberíamos, por lo que es conveniente tener un aire acondicionado que regule bien la temperatura y realizar un buen mantenimiento con el objetivo de ahorrar energía.
La temperatura ideal para los varones suele estar entre los 21 o 22 grados, mientras que las mujeres quieren una temperatura superior, estaríamos hablando de unos 24 o 25 grados. Cómo es obvio depende de cada persona, no todos los hombre quieren la misma temperatura, ni todas las mujeres 25 grados.

¿Por qué regulamos de forma diferente el aire acondicionado?

El origen de este problema se encuentra en el metabolismo de los seres humanos, el cuerpo del hombre generar más calor y por tanto necesita más frío para alcanzar la temperatura óptima, y al cuerpo de la mujer le ocurre lo opuesto, necesitando más calor exterior.

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